Primero piensa en ti misma

En todas las mujeres casi está el condicionamiento de hacer cualquier cosa por los demás.

No es difícil encontrar a mujeres que pasan toda su vida  cuidando  las necesidades de los que les rodean: parejas, padres, esposos, hijos, colegas, amigos.

Sin embargo, es bastante difícil  encontrarlo  en los hombres, como si fuera una característica de la naturaleza femenina.

Más aún, en las relaciones íntimas, desde jóvenes, las mujeres perfeccionan el arte de atraer a los hombres, y luego aprenden a satisfacer sus necesidades y terminan cuidado de ellos.

Esta actitud, que podría ser considerado como la mayor virtud, realmente viene de dentro?

“Estás haciendo esto porque te corresponde o para recibir atención,  ser reconocida y aceptada?”

Ser amorosa con los demás, especialmente con su pareja, darse con el cuerpo para su placer, enfocarse en lo que  está fuera antes que lo que está dentro, es una fortaleza o una debilidad?

A cada mujer que quiere emprender el camino tántrico, que quiere redescubrirse como  Diosa, se le pide de ponerse A SI MISMA al centro: ser abierta consigo  misma, conocerse,  saber, sentir y hacer la experiencia de que su amor y su energía vital  están aquí para su propio bienestar antes que nadie.

“La apertura del corazón y de la energía de amor, el placer del cuerpo y de la energía sexual son MIOS y nutren mi cuerpo, mi vida y mi espíritu.”

Decir un gran SÍ  a sí mismas y al flujo de la energía vital da salud y  sabiduría instintiva. Con estas bases la mujer puede aplicarse a lo externo, capaz de comunicar lo que tiene disponible y de actuar con juicio.

El  espacio más seguro y sano para una mujer es el corazón; su energía sexual es su herramienta para conectarse a la Divinidad. Las mujeres que utilizan su energía sexual para manipular a los hombres, para atraer la atención o que se pasan la vida al “servicio” de alguien  están actuando desde un espacio diferente, de  herida interna (o necesidad). En este caso puede suceder que la mujer termine por  cerrarse y crea que es peligroso abrirse. La consecuencia de cerrar el corazón o cerrarse al sexo es eliminar la energía para sí mismas y crear sufrimiento para el cuerpo y el espíritu.

Cuando una mujer  entiende la diferencia entre ser abierto por sí misma y usar su corazón abierto o  su energía sexual para llamar la atención, ES LIBRE, y gana el respeto de los hombres a su alrededor.

Para las mujeres la invitación es reencontrar su propio cuerpo y aprender a tener confianza en sí mismas de una manera nueva.

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