La mayoría de la gente no conoce su cuerpo

La mayoría de la gente no conoce su propio cuerpo. Lo ve sólo como un contenedor, como un instrumento para mantenerse sano, en forma y posiblemente bello. Como algo que pertenece a nosotras, que tenemos, en lugar de algo que somos.

Por toda una serie de condicionamientos inconscientes, la mayoría de las personas también están insatisfechas con su propio cuerpo. Les gustaría quizás ser más altas o delgadas, pálidas, bronceadas, o musculares, de acuerdo con las tradiciones o las modas del momento.

Esta situación de no conocernos entre nosotras y el no gustar de nuestro cuerpo conduce a la alienación entre el plano mental y el plano físico, a una limitación de las sensaciones – percepciones y expresiones corporales, en última instancia, lo que significa no conocerse a sí mismas y no sentirse plenas.

Puesto que el cuerpo físico no se puede cambiar mucho, a parte de algunos trucos en el vestir o arreglo personal, lo que se obtiene es la resignación, y tal vez con esta el alejarnos aún más de nuestra manifestación física terrenal que es el cuerpo.

La verdadera aceptación plena del cuerpo pasa en vez a través de la conciencia y la escucha, desde el interior. Esto para algunas puede ser un desafío, pero sin duda el más integral.

Cada pensamiento, cada emoción, cada aspecto del carácter, se muestran en el cuerpo, y por lo tanto también somos nuestros cuerpos. No es una cuestión de aceptar nuestro cuerpo, pero aceptarnos más profundamente a nosotras mismas.

El Tantra Bodywork y los laboratorios experienciales se  someten a esta necesidad fundamental para la integración con nuestro cuerpo.

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